Competencias digitales en eHealth: una asignatura pendiente

Pharma-1-Competencias-tecnologi-medicina.jpg

Según una encuesta realizada por la Agencia de Calidad del Sistema Universitario Catalán (AQSUC) cuyos resultados se presentaron durante la jornada “eSalud: Retos y necesidades actuales de los profesionales de la salud”, celebrada en septiembre de 2018 y organizada por la Universitat Oberta de la Catalunya (UOC), los profesionales sanitarios carecen de las competencias digitales necesarias para trabajar en el entorno actual. Tal y como reflejó dicha encuesta, aunque las competencias tecnológicas se encuentran entre las habilidades más demandadas en médicos, enfermeras y farmacéuticos, el nivel medio de estos profesionales en habilidades tecnológicas es de un 4,7 sobre 10.

Estos resultados están en línea con las conclusiones arrojadas por otros foros, encuentros y debates en los que los expertos coinciden en que, si bien la eHealth ha llegado para quedarse, esta evidencia choca indefectiblemente con las dificultades que los expertos se encuentran en su día a día a la hora de trabajar en “modo digital”. A esto hay que unir que la “fuente” de la que manan las nuevas habilidades a desarrollar parece ser inagotable y el “catálogo” aumenta prácticamente cada día: experto en blockchain, en Inteligencia Artificial, en soluciones bioinformáticas, en imagen digital, en telemedicina… Es necesario por tanto hacer un reajuste no solo en cuanto a los planes formativos sino también respecto al entrenamiento de determinadas aptitudes que los sanitarios deben tener para enfrentarse a las nuevas demandas del sector y, también, de un paciente con un perfil cada vez más digital, y esto pasa, en primer lugar, por definir en cuáles de estas aptitudes es en las que realmente debe centrarse este esfuerzo formativo y adaptativo.

Siete áreas de habilidades "imprescindibles"

Tal y como comentan los doctores Alejandro Pazos Sierra, director del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la Universidad de A Coruña, y Fernando Martín Sánchez, profesor de investigación del Instituto de Salud Carlos III, la evidencia de la necesidad de este reajuste no es algo nuevo, sino que hay iniciativas en este sentido que se están desarrollando con éxito en otros países desde hace años: “Por ejemplo, en Alemania, existe un marco de referencia para las competencias digitales que deben adquirir los médicos durante sus estudios de grado. En él se incluyen 42 competencias concretas y evaluables, que se agrupan en siete áreas”. Estas áreas que comentan Pazos y Martín sirven para trazar un perfil muy ajustado a la realidad respecto hacia dónde debería enfocarse el planteamiento de estas nuevas habilidades exigidas a los sanitarios:

  • Procesamiento de información y documentación médica
  • Terminologías y sistemas de clasificación en Medicina
  • Sistemas de información en la atención sanitaria
  • Telesalud y telemedicina
  • Privacidad y seguridad de datos
  • Acceso al conocimiento médico
  • Procesamiento de señales e imágenes médicas

Asimismo, los expertos comentan que hay otras profesiones sanitarias, como la enfermería, que cuentan también con recomendaciones emitidas por iniciativas o sociedades internacionales (TIGER, MIA), y que definen claramente cuáles deben ser las competencias digitales de los integrantes de este cuerpo profesional, “pero no debemos conformarnos con que los sanitarios adquieran las habilidades tecnológicas básicas que todo profesional, no solo sanitario, debe poseer hoy en día (presencia adecuada en las redes sociales, búsqueda de información…). Existen competencias digitales específicas para el sector salud que tienen que incorporarse en los curricula de los estudios universitarios y en los planes de formación continua en el puesto de trabajo. Además, no debemos olvidar que existen también competencias específicas para los profesionales de la Informática de la Salud, es decir, profesionales sanitarios que no solamente usan los sistemas y tecnologías digitales, sino que se encargan de su diseño, desarrollo, implementación, gestión y evaluación, así como de la investigación y docencia en este campo. Para este colectivo también existen recomendaciones y sets de competencias desarrollados por distintas asociaciones científicas y profesionales internacionales (IMIA, AMIA, HISA, COACH, HIMSS)”.

Tiempo, incentivos y mucha confusión

Respecto a cuáles son los principales obstáculos y/o reticencias que dificultan que los profesionales sanitarios adquieran estas habilidades, Pazos y Martín opinan que siempre que surge este tema se señala a dos “carencias”: de tiempo y de incentivos. “La falta de tiempo y, también, de espacio, tanto en el puesto de trabajo como en los programas docentes reglados, dificulta la inclusión de módulos que cubran estas competencias digitales específicas del sector salud; mientras que la falta de incentivos (ya sean económicos, de desarrollo de carrera profesional o curriculares) supone una traba para realizar un esfuerzo adicional a la carga de trabajo rutinaria y desmotiva para formarse en estas disciplinas. Además, añadiríamos un tercer factor: la confusión a la hora de determinar qué competencias son básicas (las que todo profesional debe poseer), cuáles son específicas de un profesional sanitario y qué competencias debe tener un profesional de la Informática de la Salud o salud digital”.

En este sentido, los expertos hacen hincapié en el hecho de que la mayoría de los profesionales no saben distinguir entre Tecnología de la Información en Salud (soporte e infraestuctura tecnológica que no tiene por qué ser específico para la salud), Informática de la Salud (ciencia de la información en salud; disciplina científica con más de 60 años de antigüedad) y Salud Digital (conjunto de soluciones para aplicar los sistemas digitales en salud). “Ello hace que nos encontremos en un escenario en el que no resulta fácil avanzar en estos temas”.

Pedagogía "ad hoc"

La cuestión es: ¿cómo salvar estos obstáculos de tal forma que se consiga que la capacitación digital de los profesionales de la salud deje de ser un tema recurrente cuando se habla de las asignaturas pendientes del sector? Los doctores Pazos y Martín señalan que, al igual que se ha hecho en otros países, la estrategia más efectiva pasa por realizar un esfuerzo de pedagogía, “que explique claramente que los profesionales de la salud pueden mejorar y, de hecho, mejoran, en el desempeño de su profesión y contribuyen a la calidad y seguridad del paciente cuando utilizan apropiadamente buenas herramientas digitales. Por tanto, una pequeña inversión de tiempo en su formación va a facilitar después su trabajo, cuando estos profesionales tengan que enfrentarse a historias clínicas electrónicas, sistemas de apoyo a la decisión y tantas otras soluciones digitales cada vez más extendidas”.

Aunque en España tanto los profesionales como las instituciones son conscientes de la necesidad de adquirir estas habilidades para trabajar en un día a día cada vez más tecnológico, los expertos destacan que existe un desfase en cuanto al desarrollo “en la práctica” de estas habilidades, sobre todo en comparación con muchos de los sistemas sanitarios de nuestro entorno. Es necesario, por tanto, llevar a cabo iniciativas en este sentido, como el proyecto que están poniendo en marcha los doctores Pazos y Martín, consistente en la creación de un Foro de Profesionalización en Informática de la Salud, en el marco de la Sociedad Española de Informática de la Salud (SEIS), y cuya “puesta de largo” está prevista para el próximo mes de marzo en el contexto de Inforsalud 2019. En opinión de los expertos, esta iniciativa va a contribuir a caracterizar mejor la profesión y a que se conozca su relevancia, mediante la definición de competencias, procesos de certificación de profesionales, acreditación de programas educativos y reconocimiento de la profesión (códigos, censo…). “Con esto conseguiríamos que existan más profesionales en Informática de la Salud, un mayor entendimiento de las necesidades clínicas y el desarrollo de sistemas que sean más eficientes, usables y adaptados a las peculiaridades del sector y, por lo tanto, mejor aceptados por los profesionales”.

Share
Tweet
Share
Share