Niveles de calprotectina fecal, claves para el diagnóstico y tratamiento de la EII: conclusiones del II #ElsevierAEGTalks

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En los últimos años, el manejo de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) ha pasado de basarse solo en la evaluación de los síntomas a hacerlo en la evaluación objetiva de la inflamación y de las lesiones endoscópicas. Esto se debe, por un lado, a que la clínica no refleja fielmente ni la presencia ni la gravedad de lesiones digestivas, y, por otro, a la mejoría de lesiones, que comportan un mejor pronóstico de los enfermos que consiguen esta curación.

La importancia de la evaluación objetiva de la lesiones en estos pacientes ha derivado en diversos estudios con técnicas endoscópicas o radiológicas. Pero, aunque estas técnicas son muy valiosas tienen el inconveniente de ser caras e invasivas y no se pueden repetir con frecuencia. Por eso, se ha hecho hincapié en la búsqueda de biomarcadores, siendo el más estudiado y que mejores resultados ha mostrado la calprotectina fecal, una proteína que se encuentra en el organismo de forma abundante y ampliamente distribuida y está contenida principalmente en los leucocitos polimorfonucleares neutrófilos.

Debido a la importancia de este biomarcador, la pasada semana celebramos nuestro II Elsevier Talkscon la Asociación Española de Gastroenterología (AEG), centrado en “Recomendaciones sobre el uso de la calprotectina fecal en la EII”, en el que participaron el Dr. Miguel Mínguez, jefe de Servicio de Medicina Digestiva del Hospital Clínico de Valencia; la Dra. Triana Lobatón, médico de la Unidad de EII en el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol; el Dr. Francisco Rodríguez-Moranta, especialista de Aparato Digestivo en el Hospital Universitario de Bellvitge; y el Dr. Jordi Guardiola, jefe de Servicio de Gastroenterología del Hospital Universitario de Bellvitge.

¿Cómo ayuda la detección de este biomarcador al diagnóstico de estas enfermedades? Para el Dr. Rodríguez-Moranta, los síntomas digestivos son muy prevalentes en la población pero no siempre se relacionan con enfermedad orgánica, por lo que es clave investigar biomarcadores que seleccionen los pacientes en los que de verdad vale la pena realizar o no colonoscopia, teniendo en este sentido la calprotectina fecal un papel muy importante.

En su opinión, “con la detección de los niveles de calprotectina y otros síntomas como pérdida de peso o síntomas nocturnos, se puede evitar más de la mitad de las colonoscopias realizadas para discriminar entre síntomas funcionales y orgánicos. Por lo que la calprotectina es un test muy adecuado para este contexto, especialmente en pacientes con bajo riesgo de cáncer, por debajo de 50 años, y muy importante a tener en cuenta en ámbitos de atención primaria”. Además, según la Dra. Lobatón, “se ha visto que, globalmente, la calprotectina es más precisa para detectar la colitis ulcerosa que los biomarcadores que se usan comúnmente”.

Técnicas para detectarla

La Dra. Lobatón también explicó las diferentes técnicas para detectar este biomarcador: la estándar o test rápido y la técnica que utiliza anticuerpos monoclonales y que es más precisa. Acerca de cuál es mejor, esta experta recomendó utilizar el test rápido en centros donde haya un volumen de muestras suficientes, y la inmunohematológica en centros con volumen de muestras por debajo de 100.

Asimismo, recomendó avisar al paciente de fármacos o situaciones que pueden alterar el resultado de esta prueba:

  • Antiinflamatorios no esteroides
  • Ácido acetilsalicílico
  • Omeprazol (aunque con poca evidencia científica actualmente)
  • La preparación para la colonoscopia (la muestra no se debe recoger ni justo antes ni después de la preparación de la colonoscopia)
  • Sedentarismo
  • La edad…

Los expertos también debatieron acerca de si es necesario monitorizar a los pacientes preinducción y postinducción, cuestionándose la monitorización del paciente, una vez hecha la preinducción y la inducción, cada 4 semanas, o a las 12 semanas, que es cuando está considerado eficaz el tratamiento inductor. “Cuanto mayor sea la frecuencia de monitorización, mejor se detectarán pacientes con respuesta más rápida y, por tanto, se podrá modificar el tratamiento y ver si la calprotectina está normalizada”, explicaron. “Podemos decir que, en general, una disminución de la calprotectina es un buen signo y una normalización es todavía más tranquilizador”, aseguró el Dr. Guardiola.

Asimismo, resaltaron que “la elevación de la calprotectina se produce tres meses antes de la recidiva, lo que, teóricamente, permitiría anticiparse. En la mayoría de los casos podría tomarse el nivel 150 como alerta de posible riesgo. Aunque a veces, esta elevación solo indica que hay actividad y es asintomática”.

Para el Dr. Guardiola, “la monitorización de la recurrencia postquirúrgica es uno de los escenarios en los que la calprotectina tiene un papel más claro, por eso se monitoriza con endoscopia, pudiendo prever el riesgo de nuevas recidivas. La calprotectina es un test muy valorado que permite, frente a la endoscopia y al análisis de sangre, no acudir al hospital y hacerlo en casa”.

En este sentido, la atención domiciliaria de la calprotectina es viable y medio disponible, según el Dr. Rodríguez-Moranta. “La inmunocromatografía se hace desde casa y el resultado se obtiene de manera inmediata. Son kits fáciles de utilizar con una muestra milimétrica. A partir de aquí, las posibilidades son enormes al poder obtener de manera inmediata y remota con gran precisión”, dijo.

Esto permite también que el paciente sea responsable de su propia enfermedad, monitorizándose, una tendencia cada vez más en auge entre los pacientes de gastroenterología.

Una vez más, queremos agradecer a todos los expertos que participaron en este interesante Talk, a la AEG y a los que nos seguisteis en directo y a través de Twitter en el hashtag #ElsevierAEGTalks. Aún estáis a tiempo de enviarnos vuestras dudas o preguntas para los doctores, que contestaremos en los próximos días. ¡Muchas gracias y os esperamos en el siguiente!

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