El ABC del artículo científico: manual para “no iniciados”

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La digitalización en el ámbito de la divulgación científica ha abierto enormemente el acceso al campo de la autoría a los profesionales de las Ciencias de la Salud. En este nuevo escenario, el número de publicaciones ha aumentado de forma espectacular, debido tanto a las nuevas posibilidades tecnológicas, que facilitan y agilizan el proceso, como a factores como la inmediatez (un elemento que se ha instalado también en los modos de comunicar los resultados de estudios e investigaciones), la “presión por publicar” –perceptible en algunos sectores- y la variedad de medios y opciones existentes, lo que ha propiciado que cada vez más profesionales se decidan a compartir y divulgar, vía manuscrito, los resultados de sus trabajos.

Sin embargo, ¿tienen los autores que se “estrenan” en el mundo de la publicación científica el suficiente conocimiento sobre los aspectos implicados en ese proceso y de las fases que hay que atravesar desde que se empieza a plasmar la investigación “blanco sobre negro” hasta que ésta es finalmente publicada? “Normalmente, si estamos hablando del entorno académico, francamente creo que los autores no están lo suficientemente preparados”, comenta José Manuel Rodríguez-Gairín, profesor titular de la Facultad de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Barcelona.

Para este experto, este tipo de formación o habilidad es un tema que depende de las especialidades y, por norma general, en todos los grados existen asignaturas o créditos específicos que se centran en cómo publicar correctamente, citar, buscar información, etc., encaminados generalmente a la elaboración de los trabajos de fin de curso, de fin de grado (TFG) o de máster, “pero sin embargo, y a pesar de ello, la mayoría de los autores de artículos científicos o bien desconocen o bien no recuerdan la importancia de elementos como el factor de impacto, la revisión por pares, etc”.

Unas guías para ir “sobre seguro”

En este sentido, es importante recordar a los autores “primerizos” que en el mundo de la producción científica se tienen muy en cuenta los criterios y pautas -Publicar en Elsevier: paso a paso- que establecen los principales organismos a nivel mundial en la materia, principalmente dos: el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (CIERM, por sus siglas en inglés) y la Asociación Europea de Editores Científicos (EASE, según sus siglas inglesas).

El CIERM está detrás de lo que se conoce como “Estilo Vancouver”, o lo que es lo mismo, los Requisitos de Uniformidad para Manuscritos Enviados a Revistas Biomédicas, los cuales establecen el conjunto de criterios para la publicación de artículos en el ámbito de las Ciencias de la Salud. Desde 1978, año en el que los principales editores de revistas médicas se reunieron en Vancouver (Canadá) para establecer unas pautas comunes sobre el formato que debían tener los manuscritos enviados a sus revistas, estos criterios se actualizan periódicamente y marcan las coordenadas –de contenido, estructurales, estilísticas…- a las que debe ajustarse todo artículo científico.

Otras pautas a tener en cuenta son las que establece la EASE (Directrices para los Autores y Traductores de Artículos Científicos Publicados en Inglés), que, de forma similar al Estilo Vancouver, traza un “paso a paso” de cómo redactar un manuscrito de este tipo y establece recomendaciones para cada uno de los apartados del artículo.

También puede ser útil para adentrarse en la publicación científica consultar los que dice la UNESCO en su Guía para la redacción de artículos científicos destinados a su publicación.

Seis consejos para no perderse en el proceso

1-Tener claro qué se va a contar y cómo se va a contar. Como pista para saber si se va “por el buen camino” en cuanto al contenido del artículo, conviene tener en cuenta lo que dice la UNESCO al respecto: “La publicación es uno de los métodos inherentes al trabajo científico y la finalidad esencial de un artículo científico es comunicar los resultados de investigaciones, ideas y debates de una manera clara, concisa y fidedigna”. En cuanto a la forma de expresar este contenido, no hay que perder de vista las tres “Cs” que, según la EASE, deben caracterizar a los trabajos de investigación y demás publicaciones científicas: éstos deben ser completos, concisos y claros.

2-¿Dónde se va a publicar el artículo? Hay un número ingente de revistas que publican artículos científicos, pero la premisa fundamental es hacerlo en aquellas cuya temática se ajuste a la del contenido del trabajo/investigación, de ahí la importancia de hacer una búsqueda previa (las bases de datos bibliográficas resultan muy útiles en este sentido) y realizar una selección. Otro factor a tener en cuenta son el factor de impacto (dato que mide la visibilidad de las revistas académicas dentro del ámbito científico), que se puede consultar en el JCR (Journal Citation Reports: https://jcr.incites.thomsonreuters.com), una herramienta que evalúa las principales revistas del mundo. Asimismo, hay que valorar el idioma (el inglés es el estándar en la publicación científica), la difusión (si la revista es de ámbito nacional o internacional) y el tiempo de publicación medio de la publicación en cuestión.

3-Consultar las “normas propias”. Es importante saber que cada revista tiene una Guía de Buenas Prácticas o normas de publicación propias en las que están reflejados los criterios sine qua non para que un manuscrito sea aceptado primero y sometido al proceso de revisión por pares después. Estas guías (que se pueden consultar en la página web de la mayoría de las publicaciones) establecen pautas muy claras respecto a todos los aspectos relacionados con la elaboración del artículo: tipo de letra (incluido el cuerpo y el interlineado), la estructura y extensión de cada bloque de contenido, la forma en la que hay que reflejar las citas, las referencias o la bibliografía...

4-“Mimar” la estructura. Aunque la “última palabra” respecto a la estructura la tienen las normas de publicación establecidas por cada revista, la mayoría de los artículos científicos se ajustan al formato IMRyD, que permite estructurar el contenido de tal forma que responda satisfactoriamente a las preguntas que todo investigador debe formularse:

  • I: Introducción. Es la parte en la que se explica el propósito del trabajo y por qué éste es necesario en su ámbito o materia. Responde a preguntas del tipo: ¿qué problema se ha estudiado?, ¿por qué se ha estudiado?
  • M: Métodos. Es un bloque descriptivo en el que se da respuesta al interrogante sobre cómo se ha estudiado el tema en cuestión y se explica cómo se recabaron, organizaron y analizaron los datos motivo de estudio.
  • R: Resultados. Se exponen las evidencias arrojadas por el análisis de los datos, haciendo hincapié en aquellos más trascendentes para el objeto del estudio planteado en la introducción.
  • D: Discusión. En esta parte se da respuesta a preguntas del tipo: ¿qué significan los resultados?, ¿a qué conclusiones ha llegado el autor/es?

5-Y después, ¿qué? Los expertos en publicación de artículos científicos insisten en recordar que es responsabilidad del autor revisar concienzudamente su manuscrito y asegurarse de que está debidamente redactado y que se ajusta a los criterios de la revista antes de enviarlo para su publicación. Una recomendación habitual en este sentido es la de solicitar a un colega o superior (jefe de departamento, por ejemplo) que haga una revisión del texto y aporte sus impresiones.

6-El que espera… Generalmente, el primer receptor del manuscrito es el editor o el equipo editorial, cuya opinión supone el primer “corte” para la publicación del artículo (se valora fundamentalmente si se ajusta a los criterios de la revista, si está bien escrito, si se adecúa a los contenidos…) y cuya superación implica que el manuscrito pasa a ser sometido al proceso de revisión por pares, en el que se tienen en cuenta factores como la importancia de la hipótesis de investigación, la originalidad del trabajo, la metodología empleada, etc. Este proceso puede tardar más o menos tiempo (una queja común de los autores es la necesidad de una mayor rapidez) y, una vez hecha la valoración de los revisores, el artículo puede ser rechazado, considerado apto tal cual está (algo poco habitual) o ser apto tras la introducción de una serie de modificaciones sugeridas por los pares, aunque la decisión final del publicarlo o no corresponde al editor o consejo editorial.

Publicar en tiempos 4.0: ¿hay diferencias?

Respecto a si hay alguna diferencia en cuanto a la estructura, procedimientos, etc., que deben seguirse cuando se trata de un artículo escrito para publicarse en un medio “convencional” (principalmente, revista científica) y otro que está destinado a una plataforma o web especializada, por ejemplo, Rodríguez-Gairín comenta que “los trabajos publicados en revistas científicas suelen ser el fruto de un trabajo de investigación prolongado, en el que se ha aplicado el método científico, ensayos, resultados, etc., mientras que los que se publican en las plataformas tienen por lo general una finalidad divulgativa, sin que eso signifique necesariamente que ofrezcan menor calidad, aunque sí tal vez un menor control. Sin embargo, estas son cuestiones que en última instancia dependerán del prestigio tanto del autor como de la plataforma en la que se publique el artículo”.

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