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Definición y bases de la relación entre los profesionales sanitarios y el paciente

16 de junio de 2023

Por Elsevier Connect

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La tercera edición de Atención familiar y salud comunitaria(se abre en una nueva pestaña/ventana) ayudará tanto profesionales como estudiantes a aproximarse con mayor rigor y profundidad a los fundamentos teóricos y prácticos de la atención familiar y la salud comunitaria para completar, en el primer caso, su perfil competencial, y en el  segundo, su aprendizaje.  Compartimos hoy contenido original de su capítulo 8: Enfoque personal y familiar de la atención para abordar la definición y bases de la relación entre los profesionales sanitarios y el paciente.

Relación profesional-paciente

La relación que establecen los profesionales sanitarios y las personas a las que atienden ha sido objeto de estudio desde tiempos inmemoriales, pero es a partir del siglo xx cuando la entrevista clínica se aborda como un área susceptible de inves­tigación científica.

Algunos principios de esta relación:

  • Es una relación de ayuda entre una persona que cree que su salud está amenazada y otra que cree que puede ayudarla.

  • Todos los profesionales sanitarios pueden establecer una relación clínica.

  • No es necesario que quien solicite ayuda esté enfermo, ya que el objeto de la relación es la salud.

  • Quien consulta no tiene por qué tener una actitud pasiva.

Modelos de relación asistencial

Para que un modelo de relación profesional-paciente se acerque a una situación de equilibrio entre la confianza que el usuario otorga y su capacidad de tomar decisiones tras haber sido correctamente informado debe basarse en el diálogo. El proceso de toma de decisiones deben desarrollarlo de forma conjunta el profesional y la persona que solicita la ayuda, pero no siempre es así. Exponemos a continuación algunos modelos de relación asistencial:

Modelo paternalista

El profesional, desde una autoridad inapelable, da consejos, dicta y juzga comportamientos e interpreta sucesos. No se antepone el principio de autono­mía del paciente. Se tiene en cuenta la vulnerabilidad del paciente, pero en sentido equivocado; sus opiniones no son tenidas suficientemente en cuenta o, eventualmente, no se valora lo que hay tras esas opiniones: motivaciones, valores, creencias, temores y frustraciones.

Modelo tecnológico 

Surge del poder tecnológico de la bio­logía y la medicina modernas. Se ve al paciente únicamente como un conjunto de órganos, tejidos, etc., y no como una persona. Se confía todo al poder de la técnica, se valoran los aspectos fisiológicos de los problemas, ignorando otro tipo de necesidades, como las psicológicas. Los profesionales «técnicos» pueden aparecer fríos y distantes.

Modelo de atención centrado en la persona. Desde el punto de vista conceptual, la atención centrada en la persona (ACP) es un enfoque de la atención que adopta conscien­temente las perspectivas de las personas, los cuidadores, las familias y las comunidades como participantes en los siste­mas de salud que inspiran confianza y como beneficiarios de estos, y que responde a sus necesidades y preferencias de un modo humano y holístico. La atención centrada en las personas también requiere que estas tengan la educación y el apoyo que necesitan para adoptar decisiones y parti­cipar en su propia atención de salud (OMS, 2021). No hay una definición universal consensuada de la ACP, aun­que una de las más referenciadas es la elaborada por expertos británicos (National Voices, 2014), que la definieron así: «puedo planificar mis cuidados con las personas que tra­bajan para atenderme a mí y a mi cuidador o cuidadores, dándome el control y facilitándome los servicios para conseguir los objetivos que son importantes para mí». Es un modelo de atención que se basa en el respeto a la autonomía, las creencias y los valores de la persona. La confianza se convierte en el elemento principal, ya que los profesionales actúan como técnicos y consejeros, pero es la persona con su entorno quien toma la decisión final (ver imagen).

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En este contexto cabe recordar que la mejor tecnología sigue siendo la comunicación profesional-paciente y el mejor procedimiento para favorecer dicha relación la confianza mutua, basada en el respeto, la comprensión y el afecto. La tecnificación no debería reemplazar o infravalorar nunca la importancia de dicha relación. Independientemente del mode­lo de relación que se utilice, podemos ilustrar, de forma general, los factores que intervienen en la relación profesional-paciente con la figura 8.2. En resumen, la relación profesional-paciente tiene:

Un componente técnico, en el que la formación y la experien­cia desempeñan un papel importante como determinantes de la calidad científica de la asistencia prestada, aunque no necesariamente de su componente humano.

Un componente personal o humano, que depende princi­palmente de la capacidad del profesional de «ponerse en el lugar de la persona», es decir, su empatía.

Para corregir la asimetría de la relación, el profesional debería:

  1. Comunicar la información de manera inteligible y veraz.

  2. Respetar la autonomía y las decisiones del paciente.

  3. Cuidar la confianza del paciente y mantener la confidencia­lidad.

  4. Mostrar empatía, compasión y sensibilidad. Tener en cuenta la vulnerabilidad del paciente.

Los aspectos de la relación que valora el paciente se agrupan en tres bloques esenciales: comunicación, impacto personal y profesionalidad (Lings et al., 2003).

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La relación asistencial es un proceso continuo, dinámico y cambiante, y, específicamente en atención primaria, la lon­gitudinalidad y la continuidad en los cuidados permiten el seguimiento del paciente a lo largo de su vida, y con ello se posibilita el conocimiento del entorno familiar y social de la persona.

La obra

La nueva edición incorpora cambios relevantes en su estructura y contenidos para potenciar su utilidad. En la primera parte, sobre conceptos y organización, se han introducido dos capítulos nuevos. Uno sobre perfiles y competencias de los profesionales de Atención Familiar y Salud Comunitaria en el que se describen las funciones y características de la actividad de los componentes de los equipos de atención primaria y comunitaria (APyC).También se ha añadido un capítulo sobre elementos de Epidemiología Básica, esenciales para los estudiantes y profesionales interesados por la APyC.

En la segunda parte, sobre herramientas de trabajo, se ha  introducido un capítulo que aborda las interacciones cada vez más profundas entre las perspectivas clínica y comunitaria en este ámbito del sistema. También se ha actualizado el capítulo sobre digitalización y asistencia virtual, que cada día adquiere mayor relevancia, analizando sus ventajas e inconvenientes.

En la tercera parte, sobre promoción, prevención y abordaje de problemas de salud, se ha introducido un capítulo nuevo para abordar de forma más individualizada el tema esencial de la atención domiciliaria, ámbito en el que, enfermeras y trabajadores sociales, han de incrementar de forma decidida sus responsabilidades y actuaciones.

Estos cambios estructurales y de contenidos han conllevado la incorporación de nuevos autores, principalmente enfermeras.