Salud Digital y coronavirus: de las recomendaciones futuribles a la urgencia inmediata

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La situación impuesta por la pandemia del COVID-19 ha acelerado los tiempos a todos los niveles. Y, también, ha puesto a prueba todas las teorías, proyectos y previsiones respecto al papel presente y futuro de la Salud Digital, cuyas potencialidades están quedando patentes en un contexto sanitario tan atípico y extremo como el actual.

En enero de este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó a las nuevas tecnologías en general y a la eHealth en particular entre “Los 13 desafíos de la salud mundial en esta década”, dedicándole un apartado completo.

En ese apartado –concretamente el punto 11– se dice textualmente que “las nuevas tecnologías están revolucionando nuestra capacidad para prevenir, diagnosticar y tratar muchas enfermedades”. En el documento se recuerda que en 2019, la OMS estableció nuevos comités asesores para la salud digital y la edición del genoma humano, reuniendo a los principales expertos mundiales para revisar la evidencia y brindar orientación. “La OMS también está trabajando con los países para permitirles planificar, adoptar y beneficiarse de nuevas herramientas que brindan soluciones clínicas y de salud pública, al tiempo que respaldan una mejor regulación de su desarrollo y uso”, añaden.

En línea con esto, la Organización Panamericana de la Salud (PAO), en su “Agenda de Salud Sostenible para las Américas 2018-2030”, destaca que esta región ha realizado notables progresos en cuanto al desarrollo de los sistemas de información de salud, la adopción de nuevas tecnologías y estrategias de investigación y la obtención de evidencia. Con el objetivo de dar continuidad a estos esfuerzos, el documento establece unas metas concretas en esta dirección: fortalecer los sistemas de información para la salud con el objetivo de apoyar la formulación de políticas y la toma de decisiones basadas en la evidencia, y el desarrollo de capacidades para la generación, la transferencia y el uso del conocimiento y la tecnología en materia de salud, promoviendo la investigación y la innovación.

El reto de optimizar las opciones tecnológicas

Las pautas generales que acompañan a las recomendaciones de futuro de éstos y otros organismos en materia de eHealth coinciden en hacer una llamada de atención a la necesidad e importancia de hacer un buen uso de todas las tecnologías e innovaciones que se están implantando en el ámbito sanitario. Así, el documento de la OMS explicita que “la edición del genoma, la biología sintética y las tecnologías de salud digital, como la inteligencia artificial, pueden resolver muchos problemas, pero también plantean nuevas preguntas y desafíos para el monitoreo y la regulación. Sin una comprensión más profunda de sus implicaciones éticas y sociales, estas nuevas tecnologías, que incluyen la capacidad de crear nuevos organismos, podrían dañar a las personas a las que deben ayudar”.

De igual forma, la última edición del informe State of Health in the EU, elaborado por la OCDE, destaca la necesidad de que los sistemas de salud respondan con mayor eficiencia a las necesidades cambiantes que presenta la atención sanitaria derivadas del fundamentalmente de los cambios demográficos, y también de que aprovechen de forma más óptima el potencial de la innovación tecnológica con el objetivo principal de favorecer la prevención y agilizar la atención. “Las nuevas tecnologías digitales ofrecen grandes oportunidades para promover un envejecimiento saludable y lograr una atención más eficiente y centrada en las personas. El uso de registros médicos electrónicos o la prescripción electrónica está aumentando en todos los países de la Unión Europea y cada vez más personas utilizan Internet para obtener información sobre la salud y acceder a los servicios sanitarios, aunque existen disparidades por razones de edad y grupos socieconómicos”. En este sentido, Vytenis Andriukaitis, comisario de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea, señaló durante la presentación del informe que “la transformación digital de la promoción de la salud y de la prevención de enfermedades puede dar lugar a que haya ganadores y perdedores, en el sentido de que las personas que más se beneficiarían de la sanidad móvil y de otras herramientas digitales similares tal vez sean las que tengan menos facilidades de acceso a ella”.

Lecciones prácticas... y a contrarreloj

Asumiendo y defendiendo que es necesario seguir las recomendaciones y reajustes que proponen estos organismos, paradójicamente –y de repente–, la situación actual ha supuesto una auténtica prueba de fuego para la digitalización en el sector salud, a la que ésta está respondiendo de forma efectiva y, además, “con nota”. Estos son algunos ejemplos de acciones e iniciativas desarrolladas en el contexto de la pandemia actual y en las que la tecnología relacionada con la eHealth están demostrando ser muy útiles, cuando no determinantes:

-Apps: La mayoría de los organismos oficiales, sociedades científicas y demás entidades del ámbito sanitario han potenciado sus apps existentes o desarrollado nuevas aplicaciones con el objetivo de informar, gestionar la atención médica o favorecer la detección y el autocuidado de los síntomas del COVID-19. Entre ellas destaca la webapp coronamadrid.com puesta en marcha por la Comunidad de Madrid, diseñada inicialmente para descongestionar los servicios de salud de esta Comunidad (la más castigada por esta pandemia) y que ofrece la posibilidad de realizar una autoevalución en caso de que se presenten síntomas, realizar un seguimiento de los mismos y conocer las pautas a seguir según la evolución.

-Teleconsultas. A medida que la situación ha ido empeorando se ha incrementado el número de médicos de distintas especialidades que tanto a título individual (a través de chats, twitter y otras redes sociales) como de forma organizada (sociedades, centros de salud, etc.) ofrecen la posibilidad de atender a teleconsultas y/o videollamadas. Esta situación sigue el “guion” de lo que ocurrió en China hace unas semanas, cuando ante la irrupción del virus, la población recurrió de forma masiva la búsqueda de información online y a la opción de comunicarse con los facultativos a través de plataformas web y telefónicas, produciéndose un impulso de una industria hasta entonces incipiente: la telemedicina, tal y como se refleja en un artículo al respecto publicado en el periódico The Economist.

Un ejemplo de iniciativas en este sentido es #MédicosfrentealCOVID, puesta en marcha de forma conjunta por la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y el Grupo DKV, para proporcionar a la población consejo clínico gratuito online sobre la pandemia. Por su parte, la plataforma Top Doctors, ofrece servicios de telemedicina gratis a todos aquellos médicos que lo necesiten como alternativa a sus consultas presenciales.

-Renovación automática de recetas. Ante la situación de movilidad limitada decretada por el estado de alarma en el que nos encontramos, las Consejerías de Sanidad de la Comunidad de Madrid y de otras regiones como Aragón, Murcia o la Comunidad Valenciana han implantado la renovación automática de todas las recetas de los pacientes crónicos durante un plazo de 90 días, una actualización que se realiza de forma informatizada. El Servicio Andaluz de Salud (SAS), por su parte, ha actualizado su aplicación “Salud Responde” de forma que se pueda realizar la renovación de recetas de patologías crónicas a través de ella.

-Mascarillas e impresoras 3D. Desde sus inicios, la impresión en 3D se ha perfilado como una de las áreas más prometedoras dentro de las nuevas tecnologías sanitarias. Hasta ahora, la ortopedia o la cirugía maxilofacial eran las principales beneficiarias de sus potencialidades, pero el COVID-19 ha hecho que esta técnica se haya convertido en imprescindible para la fabricación de respiradores, tan necesarios para el abordaje de los afectados por este virus. Muchas las entidades y organismos están centrando su actividad en la fabricación de estos dispositivos, pero entre ellas destaca la iniciativa Coronavirus Makers, que agrupa a varios ingenieros españoles, volcados en la producción de respiradores a bajo coste.

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