Síndrome de Chediak-Higashi, el mal de la primera línea de nuestra defensa

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Con frecuencia en zonas como Cuba, Asia o Venezuela y escasa en diferentes partes del mundo, vamos a descubrir uno de los síndromes inmunológicos causados por los defectos en las células NK y los fagocitos. Estas células, son la primera línea de defensa de nuestro organismo y causan severos problemas cuando son alterados.

El síndrome de Chediak Higashi implica una mutación autosómica recesiva en el gen regulador del tráfico lisosomal (LYST). Esta mutación afecta al sistema inmunitario debido a que provoca un defecto en la función fagocitaria, vital en la primera línea de defensa de nuestro organismo. Este defecto es el fallo de la creación de fagolisosomas en los neutrófilos, cosa que impide la lisis de las bacterias que son fagocitadas por la célula. Además, también se ve afectada la función de las células T citotóxicas. Aparecen grandes vesículas en los neutrófilos.

El funcionamiento anormal del leucocito va a derivar en diversas afecciones: albinismo oculocutáneo parcial, infiltraciones en diversos órganos por linfocitos no neoplásicos, infecciones recurrentes por bacterias piógenas, anemia y hepatomegalia:

  • Las mutaciones que provocan la incorrecta fusión del lisosoma con el fagosoma y por tanto la digestión del patógeno son las que incrementan la susceptibilidad a padecer infecciones.
  • La formación defectuosa del melanosoma (orgánulo contenedor de la melanina) en los melanocitos es la que provoca el albinismo y fotofobia.
  • Las alteraciones lisosómicas en las célilas del sistema nervioso provoca daños neurales.
  • Los daños plaquetarios provocan transtornos hemorrágicos.

Al no fusionarse correctamente las vesículas, se forma lisosomas gigantes en los neutrófilos cuando estos se encuentran madurando a partir de sus precursores. Esto provoca su muerte prematura y en consecuencia, leucopenia. Además, los neutrófilos sobrevivientes contienen poca cantidad de enzimas lisosomales y tienen una quimiotaxia defectuosa frente a infecciones.

Respecto a la alteración de las células NK, esta es provocada por una anomalía en los gránulos citoplasmáticos que almacenan las proteínas que median la citotoxicidad, de ahí la afectación de las células T citotóxicas. Esta afectación es variable entre los pacientes.

El diagnóstico de esta enfermedad se realiza a través de la observación de cuerpos de inclusión gigantes en las células precursoras de los leucocitos, obtenidas a través de una biopsia. También es posible detectarla en estado prenatal a través de una muestra de pelo o sangre fetal.

No existe un tratamiento específico, el transplante de médula resulta beneficioso para algunos pacientes, pero no es efectivo siempre. Se realizan drenajes de abscesos y suministración de tratamientos antibióticos cuando existen infecciones y se usan diferentes fármacos en las fases tardías de la enfermedad para mejorar la función inmune y los problemas sanguíneos. La muerte suele ocurrir en los primeros 10 años de vida, debido a las infecciones prolongadas (crónicas) o a la enfermedad acelerada que ocasiona un padecimiento similar al linfoma.