Miedo: el caldo de cultivo del estrés que retroalimenta a la endometriosis

Endometriosis-10-octubre.jpg

Presentamos el punto y final a la serie sobre la endometriosis creada por Denisse Labastida. En las entregas anteriores, nuestra embajadora se encargó de presentarnos la enfermedad (Es momento de que conozcas la endometriosis: la enfermedad del s.XXI); profundizó en la lucha encabezada por los profesionales de la Salud (Tratamiento y diagnóstico de una enfermedad en busca de cura); y señaló algunas de sus consecuencias (Endometriosis y su papel y causas en la infertilidad femenina). Hoy es turno para las causas.

¿Es el estrés un factor importante en la endometriosis? Es una pregunta que me he hecho a la hora de abordar este artículo. Vivimos en una sociedad cada vez más cambiante y ambiciosa, el estrés laboral, personal y social, están generando cambios importantes en la etiología y tratamiento de enfermedades, en este caso, en la endometriosis.

Usualmente al ver a cualquier persona con alguna enfermedad, pienso que lo peor que puede pasar es el estrés que genera la incertidumbre, el no saber, qué está sucediendo o sucederá. Y es que a veces los profesionales utilizamos un lenguaje demasiado técnico, lo que genera gran confusión y angustia. No saber qué tienes, no entender lo que te explican viéndote envuelta en tratamientos que sin saber muy bien qué padeces genera muchísimo miedo, estrés, ansiedad. Para evitar sufrir más de lo debido, el primer paso es conocer, saber cuál es el padecimiento al que te enfrentas, y saber qué puedes hacer por tu parte para mejorar tu salud, pues el simple hecho de tomar las riendas de tu propia salud es algo que en sí mismo es muy sanador.

El estrés “nos enferma”

El miedo producido por la incertidumbre, genera estrés, este estrés puede retroalimentar a la propia enfermedad. ¿Por qué el estrés mantenido en el tiempo nos enferma? Porque activa el eje HHA (hipotálamo-hipofiso-adrenal), este eje aumenta una hormona: el cortisol, el cual produce cambios a nivel inmunológico, cardiovascular y metabólico, por tanto, si el estrés se mantiene mucho tiempo, se altera la producción de cortisol, lo que a largo plazo podría generar enfermedades inmunológicas, cardiovasculares y/o metabólicas. Porque, en definitiva, todos los sistemas están interconectados, como bien demuestra la psiconeuroendocrinología.

Y  la endometriosis no es la excepción,  aparte de ser una enfermedad dependiente de estrógenos, es también es una enfermedad inflamatoria, en la que hay una disfunción inmunológica, lo que explicaría la alta concordancia con otras enfermedades autoinmunes  como el Lupus, enfermedades tiroideas, artirtis reumatoide… Por tanto, si el estrés mantenido altera el sistema inmunológico, es lógico entender que también podría empeorar la endometriosis, como así concluyen diversos trabajos sobre cómo el estrés exacerba la endometriosis: 

Siguiendo en la misma línea estrés-inflamación-endometriosis, un estudio científico de Quiñones y cols. Habla de la relación entre las respuestas emocionales, la desregulación del eje HHA, y la alta comorbilidad entre endometriosis y otras condiciones inflamatorias.

En mi punto de vista particular quise hablar sobre cómo el estrés en la endometriosis genera un desequilibrio neuroendocrino que contribuye a la progresión de la enfermedad y de otras enfermedades inflamatorias (enfermedad intestinal inflamatoria, fibromialgia, fatiga crónica) y autoinmunes (enfermedades tiroideas, lupus):

Y sabiendo todo esto ¿cómo podemos reducir el estrés? ¿Qué podemos hacer ante el estrés de nuestros pacientes y hasta el nuestro?

Recuerdo haber escuchado la siguiente frase en una paciente con endometriosis con años de evolución y con actual tratamiento médico “para mí la endometriosis ha sido un camino de aprendizaje, y lo más importante que aprendí fue dejar de tener miedo”. Es muy fácil decirle a una persona “no tengas miedo, evita el estrés” o “tranquila, todo estará bien”,  pero es muy difícil eliminarlo cuando estás instalada en el miedo. Y bien, una emoción siempre surge por algo, no aparece de la nada, por tanto, no podemos reprimirla por muy negativa que sea, porque saldrá por otro sitio, sí podemos cambiar nuestras creencias, nuestros pensamientos, para que así el miedo pase.

No todo el mundo reacciona igual ante lo mismo, cada cual lleva su propia mochila, hay personas que necesitan más tiempo que otras para resituarse cuando se les diagnostica alguna patología… El primer paso para comenzar el camino hacia el disfrute de una vida lo más plena posible, siempre es el “conócete a ti mismo” que ya decía el filósofo griego Sócrates. Lo ideal sería conocer qué padeces: en qué consiste la endometriosis, qué tratamientos existen, cómo funcionan los tratamientos que me pueden ofrecer los profesionales de la salud, hacia qué dianas terapéuticas se dirigen estos tratamientos, cómo puede progresar la enfermedad, y muy importante: qué medidas puedo tomar en mi vida cotidiana para mejorar la evolución de la enfermedad y para que no me genere más sufrimiento del necesario.

Otra medida muy necesaria, con impacto muy positivo en la salud integral es aprender a vivir en el presente, que es lo único que existe, el pasado ya pasó, el futuro no ha llegado. Para las personas que no son capaces de vivir en el presente, existen técnicas de entrenamiento que consisten en practicar la conciencia plena del aquí y ahora.

La meditación (hay muchas técnicas, como el Mindfulnes, el yoga, el ho’oponopono, el Vipassana…) es un ejercicio que entrena la mente en el aquí y ahora, y esto hace que el miedo desaparezca, por eso las personas muy entrenadas en el aquí y ahora son muy compasivas y altruistas, porque lo contrario del miedo es el amor, la neurobioquímica del amor (oxitocina, betaendorfinas, opioides endógenos…) disminuye las citoquinas proinflamatorias, por lo que en la endometriosis técnicas como el Mindfulness disminuyen la inflamación y el dolorYoga ayuda al autoconocimiento de que tienes qué tratamiento vas a hacer y qué puedes cambiar en tu vida para mejorar, toca tener la voluntad necesaria para tomar las riendas sobre tu propio cuerpo y comenzar a dedicarte tus propios autocuidados: medidas enfocadas para disminuir el estrés, evitar tóxicos ambientales, dieta que contribuya a equilibrar los estrógenos y a disminuir la inflamación, el cuidado del cuerpo y la mente (esencial para la autogestión de la propia salud).

Autocuidados, altruismo, creatividad. El sólo hecho de comenzar a regalarte un tiempo para cuidar de ti misma, para hacer algo creativo que te guste, escuchar las señales de tu propio cuerpo,  genera autoconfianza, sensación de capacidad, autoestima, y todo esto genera un efecto neuroendocrino muy positivo. Dedicar tiempo para hacer actividades creativas o artísticas (bailar, pintar, manualidades, escribir, cantar…), tiene su lógica, pues cualquier actividad artística o creativa, al igual que la meditación, entrenan a la mente en el  el “aquí y ahora”, y como dijimos en el punto anterior, crean un efecto neurobioquímico positivo disminuyendo la inflamación.

Podremos encontrar mil excusas para no hacerlo pero tengo una para ti: LA ENDOMETRIOSIS NO CONTROLA TU VIDA, NI TU VOLUNTAD.