Medicoblasto no hay camino, el medicocito se hace al andar

first-aid-2730773_1280.jpg

Arrancamos este 2018 con una colaboración muy especial de nuestro embajador Raúl Salazar Jasso. Desde México nos remite una carta sobre el arduo camino a transitar para convertirse en un gran ‘medicocito’.

“Elegir la carrera de Medicina es una elección complicada y llena de valentía, de antemano se conoce que será un camino sinuoso y lleno de obstáculos, que cambiará totalmente el rumbo de nuestra vida, dejaremos de lado mucho de lo que disfrutábamos hacer, y cambiaremos nuestras horas de diversión por horas de estudio.

Muchos nos ufanamos de que Medicina es la mejor carrera y que eso nos hace mejores que cualquier otro estudiante, y podría tener un poco de razón, si enfocáramos nuestros esfuerzos en ayudar a los que nos rodean. En México, tenemos los primeros lugares de obesidad y diabetes, lo que nos llevara a desarrollar patologías como HAS, Síndrome metabólico y en el mejor de los casos fallecer por un IAM.

Pero ¿qué mérito tiene conocer el cómo diagnosticar y prevenir precozmente diversas enfermedades?  si nos quedamos inertes a la oportunidad de mejorar nuestro entorno familiar.

¿Tienes una foto con tu fonendoscopio en el cuello? Probablemente la respuesta será ‘SÍ¡. Ahora te pregunto, ¿cuántos corazones escuchas al día? Ahora se complica un poco más, ¿has auscultado a todos tus familiares cercanos? En el caso de mis compañeros la respuesta es un poco desalentadora.

De hecho, estoy casi seguro de que no mides ni tu propia tensión arterial ni una vez por semana. Esto puede parecer algo insignificante, pero podría representar la panacea de nuestra situación como sociedad y como sistema de salud.

Creemos que podremos salvar a todo el mundo y ser los mejores diagnosticadores, pero es necesario hacer nuestros pinitos lo más tempranamente posible, por ejemplo, escuchar 10 corazones al día puede hacerse en poco tiempo y nos acostumbrará a apreciar las normalidades de los ruidos cardíacos.

He escuchado cientos de veces la excusa de que no siempre tenemos pacientes disponibles para explorar, pero, tenemos compañeros, amigos y familiares. Solo necesitamos de un tiempo libre y claro, las ganas de aprender. Puede ocurrir que entre todos esos ruidos logres identificar alguna anormalidad. Posiblemente desconocerás de que se trata, pero podrás referirlo, en su caso, con un médico especialista, y al final del día habrás aprendido y tal vez habrás salvado una vida.

Así que te pregunto, estudiante de Medicina: ¿de qué sirve que digas saber mucho si no pones tu conocimiento en práctica? Es justo en ella en la que uno comete errores y aprende de ellos. Da el primer paso, empieza por tu circulo cercano, practica una y otra vez, sé cada día mejor. Tus pacientes y familiares se verán beneficiados de toda tu experiencia. No esperes a ser cardiólogo para escuchar un corazón, después de todo, los médicos de primer contacto son los encargados de hacer el primer diagnóstico.

Reinterpretando al gran poeta, Antonio Machado: Medicoblasto no hay camino, el medicocito se hace al andar…”