Enfermedad renal crónica: tipos de trastornos de una dolencia sin cura

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“Millones de dólares anuales se invierten en tratamiento para enfermos renales, pero lamentablemente ninguno de estos asegura un mejor estilo de vida o curación completa ante este padecimiento” (Benozzi & Pennachiotti, 2018).

Cada 9 de marzo se celebra el Día Mundial del Riñón y en España, además, se conmemora el Día de la Enfermedad Renal. Existen muchos tipos de enfermedades renales (ER): ER ateroembólica o ateroesclerótica (en la cual una placa de colesterol y grasa tapona vasos renales disminuyendo así su riego sanguíneo, por tato su filtración y formación de orina), ER renal diabética, ER autoinmunes, ER quística medular, ER hereditaria, etc. Todas aquellas y muchas otras, generan finalmente la disminución de la función renal (Insuficiencia o falla renal) (Clínica Dam, 2018).

Cerca del 10% de la población mundial se ve afectada por enfermedad renal crónica, la cual no tiene cura y puede no presentar síntomas hasta etapas finales debido a que es progresiva. Las terapias disponibles para este tipo de dolencia son la diálisis y el trasplante renal, lo cual es un gran problema ya que son procedimientos invasivos y muy costosos. El enfoque de la OMS hoy en día está en prevenir la mayor incidencia de esta enfermedad (Organización Mundial de la Salud, 2015).

Según la SLANH (Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión), 613 enfermos renales por cada millón tuvieron acceso a tratamiento de sustitución de función renal, ya sea este por: hemodiálisis, diálisis peritoneal o trasplante renal. Inclusive señala que esta cifra de incidencia en el 2011 fue variable de acuerdo a la situación socioeconómica de cada país o continente, es así que, en algunos casos llegó a menos de 200 por millón (Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión, 2012).

Con respecto a la Insuficiencia Renal Aguda, la incidencia actual de enfermos en España y en países desarrollados según un estudio prospectivo realizado en Madrid no supera los 200 por millón de habitantes en cada año (Sociedad Española de Nefrología, 2007), asemejándose a los datos arrojados por la SLANH mencionados anteriormente. Tomando en cuenta Insuficiencia Renal Crónica no se arrojan datos contundentes acerca de la incidencia mundial y española, debido a que se trata de un padecimiento o fracaso renal a largo plazo que generalmente inicia como una falla renal aguda de la cual ya se mostraron datos (Organización Mundial de la Salud, 2015).

Tipos de trastornos renales

La enfermedad o también llamada Insuficiencia Renal puede dividirse en tres grupos de acuerdo a características fisiopatológicas y cronológicas:

  • -La Insuficiencia Renal Aguda (IRA)
  • -Insuficiencia Renal Rápidamente Progresiva (IRP)
  • -Insuficiencia Renal Crónica (IRC) (Argente & Álvarez, 2013)

Ahora bien, ¿en qué se diferencian los trastornos renales mencionados?

La IRA es el deterioro renal agudo en donde se pierde la capacidad de eliminación de residuos y concentración de la orina sin perder electrolitos, la cual tiene lugar en días u horas. Es un fenómeno potencialmente reversible de la función renal, se determina mediante el aumento del 50% de la creatinina basal en sangre. (La creatinina es una proteína la cual se secreta en un 100% por la orina. En caso de haber falla renal, el porcentaje de excreción disminuye, por tanto su concentración en sangre aumenta). Hoy en día se la conoce más comúnmente como lesión renal aguda (Argente & Álvarez, 2013).

La definición para IRP no varía mucho con respecto a la IRA, simplemente se resumen en la disminución de la función renal en un período de varias semanas pero no mayor a 12 (Argente & Álvarez, 2013).

La IRC en cambio es la pérdida irreversible y progresiva de la función renal que se produce en meses o años (Argente & Álvarez, 2013).

Los tres cuadros de insuficiencia renal mencionados presentan muchos síntomas en común, como por ejemplo: mal aliento con sensación de sabor metálico, inapetencia, cambios en el estado mental o de ánimo, hipertensión arterial; edema, prurito, fasciculaciones y disminución de la sensibilidad en miembros; náusea con vómito, sangrados gastrointestinales, hematomas en piel, oliguria (disminución de la cantidad de orina), nicturia o aumento de micciones en la noche, anuria o ausencia de formación de orina (en enfermos crónicos), pérdida de peso, dolor de cabeza, hipo y sed excesiva (Clínica Dam, 2018).

Existen varios exámenes diagnósticos que al ser positivos en conjunto pueden detectar una falla renal. Tales como: Nitrógeno ureico en sangre (BUN), Depuración de creatinina o concentraciones de ésta en suero, niveles de electrolitos en suero, niveles de calcio y PTH, niveles de eritropoyetina, niveles de renina y presión arterial, conteo sanguíneo, tomografía computarizada de abdomen, resonancia magnética de abdomen, ecografía renal y gammagrafía renal (Clínica Dam, 2018).

Cómo tratarla

Los tratamientos disponibles que se usan hoy en día son: hemodiálisis, diálisis peritoneal y trasplante renal. Sin embargo, según la OMS, estos tratamientos han mostrado mejoría ante el progreso invasivo de la enfermedad, pero no recuperan al paciente por completo, a excepción de algunos casos de trasplante renal en donde la inmunosupresión evita el rechazo del órgano. Por tal motivo, se debe enfocar en la prevención de esta enfermedad más no en su tratamiento. (Clínica Dam, 2018) (Organización Mundial de la Salud, 2015).

En conclusión, debido a que la diabetes y la hipertensión son las causas más prevalentes de enfermedad renal, debemos llevar un estilo de vida alimenticio adecuado, sin malos hábitos ni vicios, con práctica diaria de ejercicio y en caso de padecer estas enfermedades, controlar nuestros riñones con el profesional de salud adecuado para el tema y evitar así lamentar el largo y duro proceso de una falla renal (Sociedad Española de Nefrología , 2007).

Autor: Steven Cevallos, AEMPPI UDLA, Miembro de AEMPPI Ecuador.

Referencias

Argente, H., & Álvarez, M. (2013). Semiología Médica, Fisiopatología, Semiotecnia y Propedéutica. Buenos Aires: Editorial Médica Panamericana.

Benozzi, S., & Pennachiotti, G. (2018). Detección temprana de la enfermedad renal crónica: una tarea conjunta entre médicos y bioquímicos. Obtenido de http://revista.famfyg.com.ar/index.php/AMFG/article/view/64

Clínica Dam. (2018). Enciclopedia Médica Ilustrada. Obtenido de https://www.clinicadam.com/salud/diseidxe.html

Organización Mundial de la Salud. (10 de 03 de 2015). Obtenido de http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=10542%3A2015-opsoms-sociedad-latinoamericana-nefrologia-enfermedad-renal-mejorar-tratamiento&catid=740%3Apress-releases&Itemid=1926&lang=es

Sociedad Española de Nefrología . (2007). Guías SEN: Actuación en el fracaso Renal Agudo. Obtenido de http://www.senefro.org/modules/webstructure/files/guia_fra.pdf?check_idfile=2876#page=5&zoom=auto,9,448

Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión. (10 de 05 de 2012). Obtenido de http://www.slanh.net/?p=2565