Cómo actúa un profesional de la salud en catástrofes con víctimas masivas. Así salvan vidas

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Recientemente el planeta ha vuelto a sacudirse al ritmo de un terremoto. México fue el último epicentro de un listado de catástrofes con víctimas masivas (CVM) que, por desgracia, no para de crecer cada semana. Bien sea la caprichosa naturaleza, un accidente de tráfico, el acto aislado de un lunático o el orquestado por un grupo terrorista, el protocolo de actuación sigue una misma línea; y todo marcado por una única meta: salvar el mayor número de vidas.

¿Qué ocurre cuando un sistema médico tiene que afrontar de repente una gran afluencia de víctimas que necesitan tratamiento en un corto período de tiempo? ¿Cómo deben actuar enfermeros, médicos, cirujanos? ¿Cómo se gestiona a cada paciente? Sabiston. Tratado de Cirugía clasifica, distribuye y marca la línea para actuar con diligencia en este tipo de situaciones; una contrarreloj que es crucial tener muy clara y automatizada a la hora de salvar vidas.

Esta oleada imprevista provoca una discrepancia entre el número de pacientes heridos y los recursos disponibles para tratarlos. Las CVM pueden clasificarse según causa (natural o provocada por personas), duración, localización y otras características. La infografía que os compartimos a continuación marca la línea a seguir.

El tratado Sabiston. Tratado de Cirugía define que entre sirenas atronadoras de las ambulancias que llegan, las imágenes terribles de la televisión, la actividad trepidante de los equipos médicos y la emotiva rabia del público, los profesionales de la salud no deben olvidar su misión central: mantener la línea del servicio de traumatismos del hospital y conservar la capacidad para proporcionar el mejor tratamiento posible para los traumatismos a la siguiente víctima crítica. Contrariamente a la práctica predominante entre los encargados de hacer los planes para las catástrofes y los administradores de los hospitales de prepararse para los «megaescenarios» de pesadilla con los que es poco probable que se encuentren los cirujanos, el énfasis debería ponerse en prepararse para las CVM realistas que se producen en todas las comunidades cada cierto tiempo.

El fin último de todo el plan hospitalario para las catástrofes es proporcionar a un pequeño número de víctimas con lesiones críticas un nivel de atención a los traumatismos comparable al recibido por pacientes con lesiones similares un día normal. Los muchos pacientes con lesiones leves son el «ruido», las víctimas vistas y oídas en el telediario.


En las catástrofes con victimas masivas (CVM), un sistema medico tiene que afrontar de repente una gran afluencia de victimas que necesitan tratamiento en un corto periodo de tiempo. Sabiston. Tratado de Cirugía clasifica, distribuye y marca la línea para actuar con diligencia en esta tipo de situaciones; algo que es crucial a la hora de salvar vidas.

Esta oleada imprevista provoca una discrepancia entre el número de pacientes heridos y los recursos disponibles para tratarlos. Las CVM pueden clasificarse según causa (natural o provocada por personas), duración, localización y otras características.

Distribución de la gravedad de las lesiones

Independientemente de la causa o de la magnitud de las CVM, solo un 10-15%, aproximadamente, de los supervivientes que llegan al hospital sufren lesiones graves, de los cuales cerca de la tercera parte tienen lesiones inmediatamente mortales. La distribución de la gravedad de las lesiones sigue siendo más o menos la misma en un amplio rango de CVM. Aunque el número total de víctimas pueda ser enorme, la mayoría no precisara un nivel alto de atención ni es urgente. Estas consideraciones forman la base de la planificación de una respuesta medica eficaz.

Atención a los traumatismo en la fase inicial

En la fase inicial de una CVM, el hospital pone en marcha dos líneas del servicio paralelas (pero diferentes) para la entrada de víctimas.

Objetivos

  • Tratamiento óptimo de los traumatismos para las victimas críticas.
  • Tratamiento mínimo aceptable para todas las demás.

Principios

  • Dos líneas del servicio paralelas pero diferentes.
  • Mantenimiento de los activos y recursos de los traumatismos.
  • Toma de decisiones clínicas centralizada.
  • Perdida de la continuidad en la atención médica.

  • SU: Servicio de Urgencias
  • TC: Tomografía Computarizada
  • Q: Quirófano
  • UCI: Unidad de caidados intensivos

La línea del servicio consiste en recursos, instalaciones y activos en los que los profesionales de la atención a los traumatismo tratan a pacientes con lesiones graves. El recorrido característico de un paciente con lesiones graves es del área de reanimación para traumatismos en el servicio de urgencias (SU) a las pruebas de imagen, habitualmente la tomografía computarizada (TC), después al quirófano (Q) y por ultimo a una unidad de cuidados intensivos (UCI) quirúrgica. El mantenimiento de esta línea del servicio ante una gran afluencia de victimas graves es el auténtico objetivo de la respuesta hospitalaria a las catástrofes.

La función de los profesionales, y del cirujano, más concretamente, es centrarse en las pocas víctimas silenciosas, aquellas cuya batalla por la supervivencia se desarrolla lejos de las cámaras, en la sala de shock, el quirófano y la UCI. Estos escasísimos pacientes con lesiones críticas constituyen el núcleo de todo el trabajo.